viernes, 9 de marzo de 2012

Colombia - EL VERDADERO PACTO DE SILENCIO por JAIME GRANADOS PEÑA

28 de Febrero 2012 , El Colombiano

En las distintas sentencias en contra del Coronel Alfonso Plazas Vega se ha hablado de un supuesto "Pacto de Silencio" entre las autoridades militares, tendiente a ocultar o a negar la información de los supuestos desaparecidos del Palacio de Justicia, que de 11 pasaron a 2, cuando en realidad sólo hay una desaparición verdaderamente acreditada, la de la guerrillera Irma Franco Pineda.

El enorme esfuerzo en que incurren esas sentencias en demostrar el tal "Pacto de Silencio" no es gratuito. Se efectúa por la necesidad de acreditar uno de los ingredientes del delito de desaparición forzada, esto es, la negativa a reconocer la privación de la libertad o de dar información sobre el paradero. Ese "Pacto de Silencio" entre autoridades militares es un sofisma construido endeblemente a punta de suposiciones, especulaciones, de concluir lo que no está acreditado al proceso, e incluso de interpretar negativamente la prueba que es favorable.

Sin embargo, hay un "Pacto de Silencio" del que no se ha hablado mucho, del que los expedientes adelantados con ocasión del ataque al Palacio de Justicia poco o nada han profundizado, y es el "Pacto de Silencio" existente entre los integrantes del M-19, verdadero responsable del holocausto.

Hoy invito a los exintegrantes del grupo asaltante, en especial a los que ocupan o han ocupado altas dignidades del Estado, a que contesten con toda sinceridad, a los siguientes interrogantes, con la tranquilidad que les da el haber sido beneficiarios de amnistías e indultos.

¿De qué manera financió o patrocinó el narcotráfico el asalto al Palacio de Justicia? ¿Cuál era la meta del narcotráfico con el asalto, destruir los expedientes de extradición, o dilatar el debate en el seno de la Corte sobre la constitucionalidad del tratado de extradición, o ambas? ¿El personal de la cafetería de Palacio, o parte de él, era integrante o colaborador del M-19, introdujeron ellos armas o alimentación para suministrar al grupo? ¿Salió con vida, aparte de Clara Helena Enciso , alguno de los miembros del M-19 que participaron en el ataque, en caso afirmativo, qué fue de él, ella o ellos? ¿Apenas se vio que el asalto iba a ser un fracaso, se dio inicio a una "guerra jurídica" en contra del Estado, concretada en alimentar los supuestos desaparecimientos forzados y violaciones a los derechos humanos?

¿Miembros o integrantes del M-19 se dieron a la tarea de hacerles creer a los familiares de los supuestos desaparecidos, que sus seres queridos estaban con vida, en manos de la Fuerza Pública? ¿Llamaban integrantes del M-19 a familiares de los supuestos desaparecidos a decirles que sus seres queridos estaban vivos, que estaban siendo torturados, y que estaban retenidos en el Cantón Norte?

¿Elaboró o creó el M-19 el casete que apareció en una cafetería y que fue recogido por personal de la Procuraduría General de la Nación? ¿Miembros o integrantes del M-19 han invitado o compelido a personas para que declaren falsamente en relación con los hechos del Palacio de Justicia? ¿Hubo contactos o encuentros, entre Gustavo Petroy Ricardo Gámez Mazuera , en la ciudad de Bruselas, Bélgica, o cualquier otro lugar del orbe? Caso afirmativo, ¿qué acuerdos hubo? ¿Desde qué fecha René Guarín Cortés fue integrante del grupo M-19? ¿Era la señorita Cristina del Pilar Guarín Cortés integrante o colaboradora del grupo M-19?

¿Hubo intrigas o influencias, tendientes a que se reconocieran vía ADN de preferencia los restos exhumados de los integrantes del M-19 que fallecieron en el asalto al Palacio de Justicia, por encima de los demás cuerpos exhumados?

¿Con posterioridad a los hechos, esto es, a partir de 2005, ha habido algún tipo de financiamiento o patrocinio económico para impulsar las investigaciones penales sobre estos hechos. Caso afirmativo, de qué procedencia?

La respuesta a estos interrogantes, la revelación de lo sucedido antes, durante y después del ataque, contribuirán no sólo al establecimiento de la verdad, sino a afrontar, ahora sí, un proceso de reconciliación, torpedeado por la sensación existente en buena parte de la sociedad, de que sólo se les han exigido responsabilidades a los integrantes de la Fuerza Pública.

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