19 de Febrero de 2012 , El Colombiano
El asilo tiene un propósito humanitario: proteger a quienes consideran que son perseguidos en sus países de origen por razones políticas.
Aunque no debe concedérsele a delincuentes comunes, es el Estado que asila el que hace la valoración de si el solicitante es o no un perseguido y si tiene garantías procesales y de imparcialidad en su investigación y juzgamiento.
No importa si la acusación que se le formula a quien pretende asilarse es por delitos comunes, porque es posible que la motivación de tal acusación sea política.
Quien debe evaluar si la razón última de una acusación es política y si existen las garantías necesarias para un juicio justo, es el Estado que concede el asilo. Dejarlo a la opinión del Estado nacional del asilado sería acabar de tajo con la figura.
Colombia ha sido siempre defensora del asilo, como lo saben muchos latinoamericanos que van de Alan García a Pedro Carmona.
En la otra cara de la moneda ha respetado también la decisión de otros Estados de conceder asilo a colombianos. Son decenas los guerrilleros asilados en Europa sin que la Cancillería se haya pronunciado. Y no dijo esta boca es mía cuando Leyva Durán se asiló en Costa Rica, acusado de negocios con narcotraficantes, ni tampoco en casos como los de alias Pitirri, infame y confeso criminal que goza de asilo, ese sí inexplicable, en Canadá.
Por eso sorprende cuando amenaza al gobierno de Panamá por la concesión del asilo a María del Pilar Hurtado.
Más allá de si es o no responsable de los delitos que se le imputan, ¿alguien puede razonablemente creer que tiene garantías procesales y de imparcialidad en un juicio que sería adelantado por aquellos que sostienen haber sido víctimas de seguimientos e interceptaciones telefónicas por el DAS?
Con Luis Carlos Restrepo ocurre algo similar. La Fiscalía, con una celeridad inusitada en un país donde los procesos penales duran lustros, le imputa ser el jefe de una "empresa criminal" y delitos que van desde concierto para delinquir y peculado hasta tráfico de armas. De reconocer que hubo falsos guerrilleros entre los desmovilizados del " Cacica Gaitan a" a sostener que Restrepo dirigió el entramado para colarlos en el proceso hay un abismo que no parece preocupar en absoluto a la Fiscalía.
Restrepo ha sostenido que fue engañado y tiene derecho, salvo que se le pruebe inequívocamente lo contrario, a que se le crea.
Y lo tiene no sólo porque sus antecedentes lo muestran como un hombre decente y probo, sino porque en su calidad de comisionado de paz, con graves riesgos personales, les puso tatequieto a los abusos de los jefes paras que después fueron extraditados. Este país ingrato no tiene derecho a olvidarlo.
Además, esa Fiscalía complaciente con los Nule y que acusa de los más graves delitos a Restrepo, es la misma que está cuestionada por sus lazos afectivos con quien, como si fuera poco, ahora agrega a su prontuario el ser señalado como asesor a sueldo de los paramilitares.
La misma Fiscalía que reaccionó iracunda a la carta de Restrepo, señalando posibles conductas delictivas de su marido y la misma que forzó la renuncia del Vicefiscal, encargado de investigar al narco para asesor, quizás porque éste se negó a sentarse a manteles con quien debía investigar.
La misma Fiscalía que presionó a Olivo Saldaña para que declare contra Restrepo a cambio de favores, como lo denunció primero el abogado de Saldaña y después, arrepentido de su negociación, Saldaña mismo.
La misma Fiscalía que acusó de mentiroso al Presidente de la República, sin que éste se mosqueara y a la prensa bogotana le importara.
La misma Fiscalía que no será investigada por fraude, bien porque no tenía invalidez absoluta para exigir semejante pensión, bien porque siendo absolutamente inválida se posesionó en su cargo oficial.
Para rematar, Restrepo habría de ser juzgado por unos magistrados que, no insisto más en ello, han probado una y otra vez, incluso sosteniendo que ha debido ser derrocado, su animadversión contra el expresidente Uribe.
En esas condiciones, ¿acaso no tiene sustento el asilo de Restrepo?
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